Un Islario Argentino podría reducirse a la mención de ilustres o procaces viajeros, a un inventario faunístico
monótono y previsible, a un sondeo de flora chaparra, a un borrón de rocas sedimentarias o, en el mejor de los casos, al recuento de ruinas que en su tiempo fue-
ron factorías de guano, depósitos, escondites. Y faros.
Son éstos quizás los más ilustres moradores de las islas, ya vivos, ya muertos. Luego el abandono y la soledad suelen completar el cuadro. Las historias son mezqui-
ñas: las islas rehúyen el encadenamiento de frases y pre-
fieren las palabras aisladas para entonar su endecha. Por eso hemos elegido abordar cada isla en puntas de pie e interrogarla en voz baja para atender sus secretos, su escuálida biografía. Y no hemos escatimado registros ni tonos: hay citas de viajeros, diálogos casuales, habladurías, material de archivo, documentos y redadas en viejos libros, abordajes metódicos y derrapes elegantes. Inútil rastrear estas incursiones más allá de estas páginas. Sobre lo que jamás fue escrito no hay modo de mentir. Por eso no todo es verdad y nada es mentira en estas páginas. Todas estas islas figuran en el mapa, pero lo que acontece en ellas cabalga entre verdad y falsía, entre el testimonio y la buena fe. El buen lector sabrá entender de qué hablamos.

ISLARIO FANTASTICO ARGENTINO- SALVADOR GARGIULO- EDICIONES WINOGRAD

$1.100
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Un Islario Argentino podría reducirse a la mención de ilustres o procaces viajeros, a un inventario faunístico
monótono y previsible, a un sondeo de flora chaparra, a un borrón de rocas sedimentarias o, en el mejor de los casos, al recuento de ruinas que en su tiempo fue-
ron factorías de guano, depósitos, escondites. Y faros.
Son éstos quizás los más ilustres moradores de las islas, ya vivos, ya muertos. Luego el abandono y la soledad suelen completar el cuadro. Las historias son mezqui-
ñas: las islas rehúyen el encadenamiento de frases y pre-
fieren las palabras aisladas para entonar su endecha. Por eso hemos elegido abordar cada isla en puntas de pie e interrogarla en voz baja para atender sus secretos, su escuálida biografía. Y no hemos escatimado registros ni tonos: hay citas de viajeros, diálogos casuales, habladurías, material de archivo, documentos y redadas en viejos libros, abordajes metódicos y derrapes elegantes. Inútil rastrear estas incursiones más allá de estas páginas. Sobre lo que jamás fue escrito no hay modo de mentir. Por eso no todo es verdad y nada es mentira en estas páginas. Todas estas islas figuran en el mapa, pero lo que acontece en ellas cabalga entre verdad y falsía, entre el testimonio y la buena fe. El buen lector sabrá entender de qué hablamos.